Gins y Ke para rolar grafías, sí
pero siempre Am y Vic como un manojo de hierbas,
tensión favorita de las hebras imaginarias,
aunque siempre cimbre más el sismo,
con Cor y Mill,
los héroes apátridas.
Sobre todo porque nunca
ni Dos, ni Tols, ni Hug, ni Goe,
me han conmovido;
nunca como los nómadas y vagabundos
allí donde mis noches,
se recuestan al abrazo de los vicios.
A ellos los tomo prestados,
en el tímpano,
De y Gir y Bre trazando un hilo,
para el deseo de la eternidad,
y bajo el cuero del tambor,
Gill y Mil,
además de los antíctonas del ecuador,
con quien comparto coordenadas y mitología.
El resto de la cuadrícula: inhabitada de apócopes,
Derr y Nie, y Hei, y los Her, Par, Zen,
al servicio del devenir
brincando en el hilo perpetuo de lo dialéctico,
con la sombrilla contestaria en la mano.
!Ya ni qué decir de los pendientes en el lóbulo,
Lez, y Mar, Gram, Lei
cuando ciegamente he recorrido a Bor
con mis poco diestros artificios
para la ficción!
viernes, 3 de abril de 2009
Voces en el librero
Publicado por Fides ratarum en 18:47
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