Si dejara de creer en las presencias oníricas que hace tiempo me acechan, me volvería un sordo hombre divagante. Soy la duda que camina, no sé sin en dirección
correcta. Hablo de ella, la que me ataca, la primera que me ha hecho pensar en la muerte, si es que se puede. Me dueles y me duele que me duelas tanto. Si dejara de temblar, podría aceptar que es amor lo que hoy siento, se trata de lo más puro, sin errores. Si dejara de llorar no sé qué pasaría. Llevo años llorando, por dentro y por fuera. No logro controlar nada, todo pasa, como un tren que nunca vi, o un barco que nunca abordé. Porque siento miedo, porque dudo de todo. No sé si tengo virtudes para algo. En soledad total. Resurrección es lo que falta. Quiero sentir otra vez, lo que sea. Hace tiempo que sólo la tristeza manda y pone límites. La tristeza está triste de que yo esté triste. Ahora lo sé. Después de tanto llanto no son los ojos quienes duelen, sino la inmensa piel que los rodea.
*
Busco un camino más sencillo, de colores, de ámbar, de música. Que nunca se rompa. Quiero caminar y no hacerlo solo. Nacen de mí promesas que nunca se cumplen. Besos que viajan distancias incalculables no pueden llegar a toda la osada herida, querida, que tengo. Por qué tanto ruido, yo no quiero nada, busco paz y ya. Será imposible. No hay como tú, aunque me duelas. Letras de melodías hermosas, fondos amarillos, terrosos, imágenes que duelen por ser tan solas. Duelen de tan muertas. Y si la clave nunca llega, el secreto es hoy, será el caos de animalandia, pura autorreferencia de las moscas muertas. No quiero nada, ya no pienso, tiemblo. Muevo mi mano, hay nubes arriba y tienen miedo de la tinta maldita y cafesoza, se agota, con ella se va la técnica para aprender a llorar. Cómo será y cuándo. Negros, negros no son tus ojos, ni me acuerdo, los recuerdos de cuchillos de mare-mitos con penas y — guiones absurdos como el Loco del Cinto que negro llega, sin final autómata, buscando su alegre melodía.
*
Eres punto de partida
y llegada. Por eso es más lo que debo correr, desde ti hasta ti. Cruzo mares, ríos, bosques, locos, muertos. Mientras corro me doy cuenta de que lloré alguna vez. De una lágrima creció un roble que se secó, de otra un cactus que murió y de la última, una rosa que me espina y duele desde siempre. Correr a ti es como hacerlo en un túnel donde el final es el inicio, que cuando salgo vuelvo a entrar, y cuando entro salgo otra vez en el principio. Eres imposible, pero no tengo razones para dejar de correr, sin saber si salí de ti, o llegué de ti.
Enzo A.
viernes, 3 de abril de 2009
Llanto en tres agonías distintas
Publicado por Fides ratarum en 19:00
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