
1. Rulfo o la fábula de las leonas.
Dramatis personae
León........Rulfo
Leoncito....Páramo
Zopilote....Carlos la Fontaine
Conejos.....Coetze o Comosellame Nobel
Selva.......Alfaguara, Casa editorial
Nota: los leones y personajes son intercambiables, los de la familia leonina, no.
En medio de una selva salvaje, rodeada de harpías y animales minúsculos, la madre leona está pariendo. Tras dolores rojos y aullidos enormes que dejan una estela peluda de ecos, pare la madre leona y pare uno. Las zorras, conejos y algún zopilotillo comadrean con glándulas envidiosas: "Fíjate, mujer, tanto esfuerzo y sudor para parir uno, nomás unito. Yo, en cambio, nazco tres de cabeza, cuatro, cinco de jodido, quince niños doy a luz de un tirón y no se me muere ninguno".
La leona hace de oídos sordos pero dice para sus adentros: "Sí, uno, pero león y con unito basta para setecientas comadrejas".
Moraleja ecológica: ahorra papel, escribe para el bote de basura y no para las editoriales, los anaqueles desvencijados de las desiertas bibliotecas te lo agradecerán.
2. Cortázar o a buen entendedor, silencio.
Hablando sobre el homérico símil: tus dientes como perlas... era el cabello de Aquiles, blanco trigo...etc, comenta J.C. en alguna entrevista con garraspera lujosa de erres francesas:
Como esto, como aquello; pero nunca como es de veras.
3. Tito, o el lujo de ser malentendido.
Navegando por internet, uno se encuentra sirenas de alquiler por hora con todo y cuerda para el mástil, vidas prestadas y bolitas de fe científica que sustituyen la cristiana culpa y el infierno por otros sacramentos: Virus y Porno (credo quia absurdum). Pero lo que más sorprender es la limpia estupidez (yo prefiero crees que es el bendito azar) que permite a personajes creer que Cristo es cristiano, que Castro es castrista y que Monterroso escribió un "Decálogo del escritor" que uno debe seguir al pié de la letra:
Cuando tengas algo que decir dilo, cuando no también. Escribe siempre.
La disciplina y el tesón artístico sin el cual ni Dalí, ni Picasso, ni Fuentes, se convierte en pretexto para la verborrea: Escribe por escribir, aunque sólo sean estupideces; sé, ante todo, un pendejo metódico.
4. Paz, Cortázar y Duchamp o de cuánto daña la Ramera Televisa y su apóstol Chespirito.
A Julio debemos Rayuela, a Octavio ¡tanto! (escojan ustedes) a Duchamp La Novia. Aquí los maldigo a los tres. No, momento, mejor a sus hijos (bastardos¿?). Duchamp quiso burlarse de la pintura y dijo: cualquier pendejo puede pintat (lo dijo en latín pero lo dijo) Paz quiso trascender la poesía y convertirla en instante, con su gustada metáfora de la ola. Julio encontrar a la maga, mejor perseguirla eternamente.
Resultado: Cualquier pendejo pinta, cualquier instante es poesía, cualquiera hace "haikúes" y a la Maga no la encuentra nadie, pero cualquiera hace un viaje-mochila a Paris so pretexto de escribir su novelita.
5. Borges: nihil novum sub sole.
En algún lugar JLB corrige la cifra de monos que según anotación de Huxley serían necesarios para reescribir todas las Letras Universales. Reduce el número de doce a seis. En rigor, se podría reducir más, a un solo primate. Para muestra ese mono peludoburgués bonaerense que lo escribió todo, y sólo por eso, aunque no deja de ser un mono, alcanza la categoría de mono-chingón.
6. Nietzche, Bukowsky y el injusto medio.
"Lo que importa más es la vida, el estilo debe vivir". Uno sólo se explica esta frase nietzscheana después de visitar la oficina de ciertos filólogos, como Nietzche mismo. Después de comprobar que algunos literatos siguen encerrados en casa materna, donde paladean las hazañas del mañoso Odiseo, sólo después de haber escarbado la mugre de la uña del dedo gordo del pie izquierdo de su madre gorda.
Sólo entonces.!Oh la vida!
Y luego está el otro extremo, Bukowsky y sus retoños, Bolaño y sus bastardos. ¿Para qué el oficio si cualquiera puede emborracharse y escribir? B y B pasan pero ¿por qué soportar a Hugo, Paco y Luis hablando de vómitos que sólo interesan a Hugo, Paco y Luis?
Al diablo el academicismo, bien. Pero no me vengan con el huevón de Hugo, el de Luis y el huevo de Paco que por sus puras ganas quiere ser escritor. Que suban sus Alpes e inventen sus Zaratustras, que aprendan a reír y luego, terminen su visita en la casa de la risa.
Oswaldo Trujillo
viernes, 19 de junio de 2009
Arte poética o Fijar el templo
Publicado por Fides ratarum en 21:06
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